Al entrar en la Casa Neruda en Isla Negra, mis pensamientos que estaban en fila, ordenaditos como soldados, se despalomaron y se volvieron locos, bueno así es la casa de Neruda, pero al entrar allí como dice Eduardo Galeano, se siente la presencia de él.En silencio tomé vino, en copas de colores, esperando que él no sirviera en copas transparentes, en silencio le dije que me gustaba su colección de caracoles, sus diseños, sus texturas, en silencio le dije que era como chifloreto y en silencio salí de allí, muda, sin ganas de hablar porque si hablaba mis pensamientos que se estaban convirtiendo en recuerdos se iban a ir y yo no quería.
Fueron muchos sitios recorridos gracias a la "guía turística" que teníamos y lo mejor no nos cobró nada, hasta parecía nuestra mamá: cuando estén en las Artesanías, no hablen con las gitanas, cuidado al pasar la calle, cuidado con... no hablen con extraños ( estoy exagerando) y qué decir de la primera vez que montamos en metro solitos, mi hijo devolvió su cassette (o caset?) y retomó la inquietud que siente uno de papá cuando los empieza a soltar : DIVINOS!!!!
Me encantó el metro, la limpieza de la ciudad, el respeto por el peatón, la ESTATUA DE CONDORITO, el dulce de castañas, las empanadas chilenas de pino, las sopaipillas, el pisco sour que nos daban en todos los restaurantes y el famoso vino chileno...y esa cordillera, cordillera de los Andes, cada día vistiéndose de blanco, cual novia elaborando su traje (haber estado en Isla Negra me hará decir esto?) salía todas las mañanas en pijama, sin importar el frío con un taza de café colombiano y admiraba, admiraba cada milímetro del paisaje.
El centro fue extraño, no oía, yo sólo percibía murmullos y me dí cuenta que no escuchaba aquellos sonidos típicos nuestros: "Todo a mil a mil a mil, madrecita llévelos que son muy baratos, uno a 200 tres por 500" y la música de fondo en los almacenes, eso no lo oí, bueno vi bailar a los dueños invitando a entrar al almacén a comprar (jajajaja no mentiras, mi hijo me entiende) pero me gustó eso: el silencio.
Los Monumentos Nacionales, extraordinarios, La Casa Moneda, la Catedral, Plaza de Armas, la Biblioteca Nacional, Museo de Bellas Artes, la Universidad Católica (central) la arquitectura de todos maravillosa; los cerros de Santa Lucía (Huelén) San Cristóbal, artesanías en Pueblo Dominico y Bellavista, en las artesanías Santa Lucía compré aretes con piedritas de lapizlázuli elaborados a mano por los indígenas mapuche, muy lindos...mmm me faltaba el Museo RALLI "que te dijera, es una cosa, cómo les explico...." (palabras de Marce) bueno es impactante que al entrar los guardas te digan: Bienvenidos al Museo, PUEDEN tomar todas las fotos que quieran, demorarse, faltó decir están en su casa. La peluquería Francesa y el restaurante un sitio exquisito, para entrar al baño hay que abrir un armario, la machera, me sentí en Narnia; ahh me faltaba Entre duendes y Hadas en Providencia, charlamos bastante con mi nueva amiga Macarena, como es obvio sobre DUENDES.
Cada sitio tiene su encanto como el Mercado Central, allí vi bailar cuenca en vivo y en directo, vi cómo saboreaban las machas con queso parmesano, caldo de congrio, choritos, berberechos, loco, piure (por lo menos el Amor disfrutó bastante) muchas frutas como el pepino dulces, las clementinas (mandarinas pequeñitas y muy dulces) por cierto las llamé beatrices por equivocación, muuucha palta (aguacate) pero antes de entrar allí, sale al encuentro un personaje simpático y me dice: Déme pa´un kilo de marigüana y una garrafa: "dama yo a usted la conozco desde siempre" (nooo, no le dí nada, sólo una sonrisa)
Qué más gastronomía recuerdo? pebre, pastel de choclo, carne plateada (deliciosa, tiernita) un churrasco ( que no es churrasco, simplemente carne asada, delgada) marraquetas, queques, vino navegado, bistec a lo pobre, chorrillanas en Valparaíso, un puerto muy bello, bohemio, lleno de color donde pintores han regalado su obra y la han plasmado en las paredes, utilizan ascensores como medio de transporte (me acordé del mío, que uso para subir la correspondencia) emocionante ver los barcos de diferentes partes del mundo, todo esto es Valparaíso y qué decir de Viña del Mar, emoción suprema, éxtasis total, vimos un atardecer de ensueño y una mojada.....en aguas del Pacífico sólo por querer meter un pie en el mar...perdón océano.
Me encantó haber estado en una exposición de Violeta Parra, quien fue en mis años de adolescente inspiración, edad en la que uno quiere cambiar el mundo, ahora transcribo uno de los temas más conocido de ella:Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me ha dado la risa y me ha dado el llanto. Así yo distingo dicha de quebranto, los dos materiales que forman mi canto, y el canto de ustedes que es el mismo canto y el canto de todos, que es mi propio canto.
Y GRACIAS A TODOS LOS QUE NOS APOYARON EN ESTE SUEÑO...




Atardecer en casa de
Andrés David y Marce


Mercado Central
Peluquería Francesa


Macarena y sus duendes
Condorito


Museo de Bellas Artes
Casa La Moneda


Museo Ralli
La Chascona (casa de Neruda en Santiago)


Estación del Metro
Cerro Santa Lucía


Cerro San Cristóbal
Mall Americo Vespucio


Casa de JuanCa con Claudia
Valparaíso
Cajón del Maipo










































