6 de febrero de 2012

El man es Germán, con Chejov y Capote

Por estos días estoy leyendo o releyendo a Chéjov y a Capote, pienso que estos dos genios del cuento basan sus líneas en las cosas simples, no en argumentos sino en los estados de ánimo, en las cosas cotidianas, posiblemente el lector ha vivido alguna anécdota que alguno de ellos narra. No son fábulas ni moralejas, los personajes son comunes y corrientes, con accesorios, sin ellos, pálidos, gordos o flacos pero bajo la lupa y el lápiz de estos escritores, esas cosas simples las vuelven importantes. En ellos hay un factor determinante y es la sociedad que  no permite que alguien sea distinto, sus personajes hablan de apariencias, gustos, amores y desamores, luchas del diario vivir. No puedo dejar pasar esta línea donde la sociedad discrimina a los que son diferentes y por eso me uno a la gente que no quiere que una serie de TV se acabe. Hablo del Man es German. No quise verla al comienzo precisamente por sus fachas y sus amigos medio pendejones. Me senté una sola vez a ver un capítulo y ohh sorpresa, debajo de ese atuendo había un ser extraordinario, acompañado de unos amigos, uno sseres vivos, más extraordinarios, demostraron que las "apariencias engañan" y que la amistad es invaluable. Pasaron por cosas simples, del diario vivir y las volvieron importantes como lo hubiera hecho Chéjov o Capote.

1 comentario:

  1. Anónimo11:28 p.m.

    Confieso que no me ha atraido para nada. Pero me voy a sentar a verla con otros ojos....

    Buen punto.
    Patricia

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