Crucé
los dedos, las piernas me temblaban y los botones de la blusa iban a saltar para
dejar salir mi corazón, las señoritas
Luque profesoras del colegio de primaria Santa Bernardita, iban a dar el
resultado final de quién iba a
representar a la Pola en una obra de teatro para los padres. Ahora veo factor
Xs y creo que por eso me gusta , los
nervios que estos niños sienten los sentí yo ese día.
A mis siete años fui
Policarpa Salavarrieta, mi madre muy
emocionada me hizo un vestido azul turquesa
y me ayudó a estudiar el parlamento
que terminaba: ¡Ved que, aunque mujer y joven, me sobra valor para
sufrir la muerte y mil muertes más! Ahí
comenzó mi rebeldía interpretando a la Pola, bueno mi madre dice que fui
rebelde desde que nací. A finales de los 60´s y
comienzos de los 70´s tuve la oportunidad de asistir al naciente teatro TPB en Bogotá,
recuerdos maravillosos de una época donde los grupos teatrales nacían, se reproducían y
morían. Dejé de
asistir a teatro para vivir mi propia
obra, mi vida. Anoche renació mi amor
por este género, la lámpara principal una
lata de pintura, le da el toque especial al techo. Al fondo, sobre una pared blanca con
toques grises, resalta un lienzo
grande con trazos a mano alzada que puedo asegurar el
autor tenía el libro de Emilio Freixas el mismo que tuve en la universidad. Fuimos
con Yoli y Zulema (mi consuegra y la hermana de ella) al Teatro Escritorio de Alejandro Buenaventura, un sitio agradable, un proyecto nuevo que necesita de nuestro
apoyo. No es el teatro que conocí, los
actores no se mueven, leen y la voz es la que actúa, juego de luces dan paso a esas voces. Me sentí en medio de una imagen
que tenía en mi niñez cuando escuchaba
radionovelas con mi madre y mi abuelita, veía detrás del radio, gente frente a un atril leyendo un guión. La imaginación juega un papel importante en el público porque tiene que concentrarse y dejarse llevar por los matices en las voces de los actores. No me defraudé, me gustó y mucho. Un aplauso grande para el proyecto de
Alejandro Buenaventura en San Antonio: Teatro de Escritorio.
A mis siete años fui
Policarpa Salavarrieta, mi madre muy
emocionada me hizo un vestido azul turquesa
y me ayudó a estudiar el parlamento
que terminaba: ¡Ved que, aunque mujer y joven, me sobra valor para
sufrir la muerte y mil muertes más! Ahí
comenzó mi rebeldía interpretando a la Pola, bueno mi madre dice que fui
rebelde desde que nací. A finales de los 60´s y
comienzos de los 70´s tuve la oportunidad de asistir al naciente teatro TPB en Bogotá,
recuerdos maravillosos de una época donde los grupos teatrales nacían, se reproducían y
morían. Dejé de
asistir a teatro para vivir mi propia
obra, mi vida. Anoche renació mi amor
por este género, la lámpara principal una
lata de pintura, le da el toque especial al techo. Al fondo, sobre una pared blanca con
toques grises, resalta un lienzo
grande con trazos a mano alzada que puedo asegurar el
autor tenía el libro de Emilio Freixas el mismo que tuve en la universidad. Fuimos
con Yoli y Zulema (mi consuegra y la hermana de ella) al Teatro Escritorio de Alejandro Buenaventura, un sitio agradable, un proyecto nuevo que necesita de nuestro
apoyo. No es el teatro que conocí, los
actores no se mueven, leen y la voz es la que actúa, juego de luces dan paso a esas voces. Me sentí en medio de una imagen
que tenía en mi niñez cuando escuchaba
radionovelas con mi madre y mi abuelita, veía detrás del radio, gente frente a un atril leyendo un guión. La imaginación juega un papel importante en el público porque tiene que concentrarse y dejarse llevar por los matices en las voces de los actores. No me defraudé, me gustó y mucho. Un aplauso grande para el proyecto de
Alejandro Buenaventura en San Antonio: Teatro de Escritorio.
TE. ATRO
ESCRITORIO
DE CALI.
Carrera 5 No. 2-130. San Antonio- Cali/Colombia
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