29 de enero de 2007

Pollos contra pollos, gente contra gente

La semana pasada oí una noticia que me dejó una sonrisa, bueno la verdad me reí mucho en el momento, pero ya siendo un poco analítica me puso a pensar: un niño de cuatro años se asustó con los ladridos de un perro, gritando desaforadamente, los gritos asustaron a los pollos que estaban cerca, tal era el desconcierto de las pobres aves que se empezaron a matar unas a otras, murieron 443.

Esto no me desconcertó tanto como oír otra noticia ayer sobre dos familias muy “prestantes” de una ciudad que al salir de la iglesia alguien tocó sin culpa a otra persona, sin ton ni son la primera persona fue agredida por el pequeño accidente, la hecatombe total, trajes elegantes, corbatas finas, peinados, carteras, se hicieron a un lado para dar paso a la agresividad; mientras escuchaba el relato mi mente se imaginaba películas mexicanas o gringas de vaqueros donde el protagonista pelea con el malo y otros se meten a la causa sin ser conocidos apenas, así pasó allí, gente contra otra gente, pollos contra pollos.

Algunos dicen que la ira emite energía de un color café oscuro, como una oleada que al pasar junto a una persona esta la absorbe generando violencia, convirtiéndose en una cadena de desatinos ¿eso les pasó a los pollos? Y a estas dos familias? Entonces me hice mil preguntas bueno no tantas:

1. ¿Por qué no se habla antes de lanzar el primer puño? (pero los pollos…)
2. ¿Qué hace que una persona totalmente desconocida intervenga en un conflicto que no le pertenece? (los pollos también lo hicieron)
3. ¿Si el conflicto pertenece por qué la persona pierde totalmente la razón hasta el punto de querer dañar a otra? (también los pollos)
4. ¿Por qué un comentario así de pequeñito, se vuelve como una bola de nieve generando un caos? ( en los pollos, comentarios?)
5. ¿Por qué una persona alegre, pacífica, culta se convierte en un peleador más? ( también los pollos)

Bueno quisiera comentar más pero espero las respuestas a estos interrogantes.

5 comentarios:

  1. Que buen simil para este caso!

    El EGO. El maldito EGO que cree que adoptar posiciones racionales o mejor aún emocionales de alta inteligencia emocional, es un síntoma de debilidad.

    Yo también se de otra peor, otras familias prestantes en una reunión de bautizo termina en golpes con personas ajenas a la misma porque uno de sus niños entra llorando diciendo que los señores de afueran le habian pegado con el balón!
    Por Dios qué es esto?
    Comportamientos iguales a los gallos de pelea, los peces beta, los perros pit bull, que de solo enfrentarlos cara a cara surge en ellos el instinto asesino...
    Los ofensores no piden disculpas, el EGO no los deja. Los ofendidos no desean sentirse débiles, el EGO no los deja.

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  2. No hay nada peor que una multitud eufórica, actúan como seres no pensantes. Todos siguen a la gente sin pensar en lo que está pasando. Estadios de fútbol, marchas y peleas de pollos.

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  3. Creo que la respuesta es simple. UNA persona puede ser racional, analítica, mesurada y todo lo demás que esperamos de las personas. Sin embargo, una multitud (MUCHAS personas juntas) responde de manera mucho más primitiva a los estímulos, se dasactiva nuestra racionalidad (nuestra civilización) y nos gobierna la zona subcortical del manimoto. Por eso cuando vamos al estadio se nos sale el estrato -2 y se nos escapan insultos y botellazos de los que no nos creemos capaces cuando estamos solos. Este lado oscuro del ser primitivo que aflora cuando estamos en multitud también es el responsable de que la pasemos tan bueno en un concierto en gramilla, en una iglesia cantando gospel o en la tribuna de oriental segundo piso del estadio gritando "¡¡Ese, de negro, HIJ%$&UTA!!".

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  4. Señor mesero,

    Por favor me trae un pollo al grito.

    Gracias.

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  5. “Quien este libre de culpa… que tire la primera piedra”…

    Hace algunos días leí en este mismo blog como la autora narraba su transformación en "The incredible Hulk" y pensé que había exagerado. Sin embargo, sé que si veo a alguien indefenso siendo atacado, indudablemente me apresuraré a intervenir, inicialmente tratando de pacificar y ante la impotencia seguramente me defenderé. (Sinceramente, no creo que ponga la otra mejilla).

    Por naturaleza todos los animales defienden a “capa y espada” a sus crías, cuando atentan contra uno de su especie – exceptuando a los gasterópodos limacos – .

    La respuesta al ataque indudablemente fue errado, pero ¿quien al ver el ataque físico a que es sometido su padre, abuelo o hijo se limita a ser un simple observador? Realmente admirable quien posea en ese momento, la cordura para meditar sobre su diferencia con los irracionales peces beta, los pit bull o los gallos de pelea….
    Indudablemente solo ellos se quedarían impávidos como el gasterópodo limaco…

    Disculpen pero “mea culpa” mi pensamiento irracional.

    Para todos, mi abrazo lleno de paz y amor

    Tita

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