23 de agosto de 2006

ORACION CON AMOR

“¿Hay algo más bello que una oración por un hijo?
Oración con amor que llega a las más altas esferas, donde todo el universo se confunde en una inmensidad, en una oscuridad inexplicable, en misterio que danza y gira sin saber a dónde llegar, allí mira y sigue, sigue más alto buscando esas notas musicales que la guían y siente el placer de seguir más alto, cada vez más alto hasta encontrar sosiego y es ahí donde los hijos pueden ver la belleza de una madre cuando sus oraciones pueden lograr sentir el amor para cada uno de sus hijos, es ahí cuando los hijos sienten que el amor viene de muy lejos para quedarse con ellos y es ahí cuando una madre sabe que ha traído desde muy lejos el mejor regalo para sus hijos EL AMOR

3 comentarios:

  1. Tanto es el amor que cabe en una madre, que se dice que los hijos son sangre de su sangre.

    Sinembargo, muchas veces llegamos a dudar si esta bien o mal el trabajo que hemos realizado...

    Me pregunto lo mismo: Será que a los once años podemos sentir y hacer lo mismo?

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  2. Pues aun sin tener autoridad moral para opinar sobre el tema, yo apostaría a que los seres humanos nos las arreglamos para salir adelante ante una experiencia tan importante como tener un hijo; al fin y al cabo, hace 2000 años tener un hijo a los 11 años no era la excepción sino la regla.

    Indudablemente yo agradezco enormemente que mi mamá me hubiera tenido cuando estaba física, emocional y socio-económicamente preparada para afrontar el reto. Si así y todo di mucha lora, no quiero ni imaginar cómo hubiera sido si mi mamá además hubiera tenido que lidiar con los dilemas y retos de su propia infancia interrumpida.

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  3. Es un gran dilema por un lado está el ser humano que físicamente no está apto para ese paso, pues todavía se está formando, por otro lado, se piensa en otro ser que puede tener ese bebé, por otro lado, el trauma de la niña, teniendo nueve meses en su vientre y después....
    Conozco casos cercanos de violación a niñas y el trauma dura toda la vida, aunque se sometan a terapias infinitas, queda la huella ahí, perenne, con sentimiento de culpa, como si ellas fueran las culpables.
    Y sí en algunas culturas las niñas de 11 años se casaban y tenían hijos pero no sabemos nada al respecto de la huella que quedó en esas criatura.

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